Conjunto Los Perales - 2010 - Todos los derechos reservados
Nuestra historia
Andrés Opazo nos cuenta la historia de Los Perales
¿Quién de nosotros no ha cantado «El Peregrino de Emaús»? ¿Quién no se conmovió ante la simpleza
y profundidad de un evangelio hecho música en «Tú Mi Hermano»? De seguro somos muchos y tantas
también las canciones que el grupo Los Perales nos regaló para celebrar al Señor. Cuatro jóvenes
religiosos, tres long play, varias presentaciones y después de un largo silencio: el reencuentro. Llegaron
nuevas voces y nacieron siete discos grabados entre 2001 y 2010. Ellos contienen canciones que pueden
 ser objeto de diversa utilización pastoral. Algunas son adecuadas para el uso litúrgico y, poco a poco, van
siendo incorporadas por grupos parroquiales. Otras se ofrecen como material idóneo para alimentar la
oración, la reflexión y la evangelización, sobre todo un buen número de ellas que recogen casi literalmente
textos del Evangelio.
El sociólogo Andrés Opazo nos invita a recoger el pasado y fotografiar el presente de una agrupación que
busca ser «una propuesta distinta» dentro de este género musical. 
¿Cuál crees que fue el aporte de Los
Perales del inicio a la música
litúrgica?
Lo que hicimos ese primer tiempo
coincidió con la reforma de la liturgia que
trajo el Concilio Vaticano II, que la cambió
al castellano y aceptó en la misa
instrumentos como la guitarra.
Probablemente había poco material para
eso, entonces las canciones nuestras
fueron acogidas muy bien. Nuestras
canciones eran otra forma de rezar,
seguían otra concepción de Cristo, de la
Iglesia, entonces la gente que venía con
la renovación del Concilio adoptó las
canciones con mucha fuerza. Yo creo que
por eso tuvo una gran recepción.
Y ahora ¿Cuál es el aporte?
Yo creo que ahora es muy distinto por
varias razones. Primero porque hay
muchas canciones religiosas y la segunda
razón, que es más de fondo, es que
mucho de lo que se canta hoy tiene muy
poco contenido, es muy sentimentaloide.
Ahora estamos en un momento muy poco
dinámico, muy fome, hay una
espiritualidad mucho más intimista,
menos comunitaria, menos social y con
menos contenido teológico. El gran aporte
nuestro son los contenidos. En el primer
disco trabajamos con textos del padre
Esteban y ahora con escritos de San
Francisco y San Juan de la Cruz,
entonces nuestro aporte puede resultar
difícil de entender para la gente que está
acostumbrada a Julio Iglesias o a José
Luis Perales, cosas que son así, más
lánguidas.
A diferencia de antes, ahora sí tenemos la
intención de hacer un aporte renovador,
ser una propuesta distinta, pero no sé si
vamos a tener éxito porque no hay mucha
sintonía con los públicos así como era
antes. Además, nosotros nunca hemos
abandonado una raíz folclórica y eso no
está muy de moda. Podríamos hacer
otras cosas, pero hay mucha gente que
«hace otras cosas». Nosotros queremos
seguir una línea, la misma del comienzo.
LOS PERALES: UN APORTE DISTINTO A LA MÚSICA LITÚRGICA
Publicado originalmente en el año 2004 en http://www.sscc.cl/revista_enero_2004/sscc_entrevista.html
Andrés, ¿Cómo nace el conjunto?
Con Pablo Fontaine hicimos la primera canción:
«Espera mi Señor crucificado». Yo la canté frente a
todos, pero me dio mucha vergüenza decir que era
de nosotros. Después se animó a escribir el padre
Esteban, pero hacíamos canciones para cantarlas en
la comunidad, nunca pensamos en formar un conjunto.
Recuerdo que para Semana Santa iba un montón de
personas a vivir retiros en Los Perales. La gente
dormía en carpas en la cancha de fútbol. Al final de un
retiro, en el año 1959 me parece, de repente llegó
Benjamín Mackenna con Los Quincheros y, bueno,
ellos cantaron y después cantamos nosotros. Fue ahí que se supo de este conjunto y se interesó el
sello Phillips. Comenzamos a venir a Santiago para grabar; dimos recitales, especialmente en las
universidades: en la Católica de Valparaíso, en la Santa María, en la de Concepción; también
cantamos en la Parroquia Universitaria aquí en Santiago, pero eran presentaciones muy
esporádicas porque nosotros vivíamos allá en Los Perales todavía.
¿Quiénes conformaban el
grupo al principio?
Los mismos de ahora: Fernando
Ugarte, que junto conmigo
siempre fue el compositor y que
tenía una voz maravillosa, pero
tan fuerte que nunca pudo
engarzarse con el resto,
Fernando Etchegaray, Javier
Cerda, Gonzalo Valdivieso y yo.
Cuando Fernando Ugarte salió
del grupo, porque se ordenó
antes que nosotros, lo sustituyó
Alejandro Jordán. Esto duró
hasta el año 62, cuando hicimos
el último de los discos. Fueron tres long play y varios discos chicos,
esos de 45 que tenían dos canciones por lado.
De ahí yo me fui a Europa y se suspendió todo el asunto, pero cuando volví el año 69 empezamos
a hacer canciones con el padre Esteban, de las cuales hay muchas que se siguen cantando hoy
día, como «La casa» o «Tú mi hermano».
El padre Esteban escribió una canción para Vietnam, quizás por eso al final no fue editado el disco,
porque era una canción muy fuerte. También hicimos una canción para Kennedy cuando lo mataron,
o sea, cambiamos bastante de onda, nos pusimos mucho más sociales por la época que vivíamos.
Además el padre Esteban ya estaba viviendo en la población y eso le había cambiado su visión
de mundo y yo en Europa también había cambiado enteramente mi mundo. Después, cuando me
salí de la Congregación yo pensé que esto se clausuraba para siempre y bueno, me puse a estudiar
sociología, me casé, vino el golpe y partí al exilio, a Costa Rica. En 1990 regresé a Chile, pero
nunca supe de los otros integrantes, hasta que de repente llega a mi trabajo un amigo que conocía
mucho nuestras canciones. Me dijo que editáramos los discos de Los Perales, pero como sonaban
muy mal por lo antiguo de la grabación, le propuse que grabáramos los temas de nuevo. Él aceptó
y financió el disco. Después de 35 años volvíamos a grabar los mismos cuatro de siempre: Fernando
Etchegaray, Gonzalo Valdivieso, Javier Cerda y yo.
¿Renacía el Conjunto?
Hicimos esto sólo como un recuerdo del pasado y nada más, porque nunca hubo un proyecto. Sin
embargo, frente a la coyuntura que trajo la enfermedad del padre Esteban el año 99, cuando le
diagnostican el cáncer, yo fui a su casa y le propuse transcribirle todos sus escritos. Y ahí me fui
encontrando con una serie de poemas y como los dos éramos bien cercanos yo le decía «padre
Esteban arréglele aquí, esto podría ser una canción» o le pedía letras sobre ciertos temas y él se
ponía a escribir.
Yo había pensado en sacar estas canciones con un grupo parroquial, pero después de algunos
intentos eso no caminó. No pensaba en Los Perales, porque estábamos todos muy dispersos, en
mundos muy distintos. Fue después de un tiempo que se me ocurrió la idea y hablé con Javier
Cerda. Le propuse que volviéramos con el conjunto, pero que le pusiéramos voces femeninas y
otras voces, así que empezamos a ensayar las canciones y sacamos «Jesús es la Buena Noticia».
Después de eso Javier se fue a Roma, así que quedamos tres de los integrantes originales.